Verano fatal es el título del disco fruto de la unión entre Nacho Vegas y Christina Rosenvinge, dos cantautores a los que, a la luz de los hechos, hay más cosas que les unían que les separaban. Si bien esta era una idea con la que ambos fantaseaban desde hace años, ha sido a raíz de la propuesta para participar juntos en la edición de este año del festival itinerante Rockdelux Music Weekend, que Limbo Starr ha posibilitado que se materializara. Compuesto en Gijón, y grabado en un par de semanas trepidantes con la inmediatez que la situación exigía, el resultado son siete canciones que van desde el rock de riff y voz distorsionada hasta la balada acústica, interpretado por una banda en la que igual canta un intérprete masculino con voz femenina, que uno femenino con voz masculina; es decir, Nacho y Christina metidos en la piel del otro para conseguir meterse aún más en la suya propia. En sus propias palabras, "un duelo entre caballeros", cada uno con su escudero: Xel Pereda el de él -que además es el responsable de la grabación-, y Charlie Bautista el de ella; junto al habitual batería de Nacho, Manu Molina, y el bajista asturiano Luis Rodríguez. Las letras vuelan alto -no podía ser de otra manera-, y han sido sabiamente salpicadas de un sentido del humor lleno de autoreferencias y guiños a las carreras de ambos. Extractos de conversaciones privadas que hacen que el oyente se sienta como un observador privilegiado, y quede atrapado por el ambiente que desprenden estas postales de un Verano fatal, que desde aquí nos sentimos tremendamente orgullosos de editar.

Ella: Nacida en Madrid e hija de padre danés y madre inglesa. Vinculada a la música desde la adolescencia, posee una de las carreras más singulares en la música pop. Ex integrante de 'Álex y Christina' y 'Christina y los Subterráneos', ha pasado del éxito comercial que obtuvo en los 80 a un estilo más personal, como consecuencia de su faceta de compositora y arreglista, con el que pierde el éxito masivo, pero se convierte en una figura de culto respetada por la crítica y el público especializado.

Su talento sobresalió en canciones como "Mil Pedazos" -un clásico de los noventa-, "Voy en un coche"o "Tú por mí", las cuales han marcado una escuela en Sudamérica en cuanto al despertar femenino rockero en países como Colombia, Perú, Bolivia, Argentina y Uruguay.

En 1998 se fue a Nueva York donde sus amigos de Sonic Youth le ayudan a introducirse en el circuito de salas de la ciudad y colaboran con ella en sus álbumes en solitario, con los que obtiene buenas críticas de la prensa especializada estadounidense.

Como actriz ha participado en las películas Todo es mentira (1994, junto Penélope Cruz y Coque Malla) y en La pistola de mi hermano (1997, de Ray Loriga).

Discografía seleccionada: Mi pequeño animal (Warner); Foreign land (Karonte) y Continental 62 (Soster records)

 Él: Nacho Vegas (Gijón, 1974) es uno de los talentos más sobresalientes que ha dado la escena musical española. Alguien que con tan sólo tres álbumes en solitario, un puñado de epés y su reciente El tiempo de las cerezas -grabado junto a Enrique Bunbury-, ha generado una admiración y leyenda que sorprende igual que fascina. Pionero del "indie" en los noventa, ha militado en varios grupos (Eliminator Jr., Manta Ray, Diariu y Migala) y colaborado con otros tantos (Nosoträsh, Corcobado, Mus, Aroah)

Sin duda, una de las claves de su "éxito" sea la calidad emocional de sus letras, declaraciones de una conciencia obsesionada con la necesidad de explicarse a sí misma, de revelar sus pasiones y de dar a conocer sus crisis más íntimas; desbordadas por un mundo interior en el que la vida y la literatura se entrelazan con la esferas individuales y colectivas, confluyendo para crear un imaginario que las trasciende, hasta el punto de conseguir que personajes, títulos o frases se hayan asentado en el subconsciente común de sus seguidores y formen ya parte de sus vidas. Dramáticas pero esperanzadoras historias -en parte gracias al uso de su cáustico y personalísimo sentido del humor-, construidas sobre sentimientos verdaderos que hablan de la pérdida y el encuentro, de la confusión y la clarividencia, de la carne y la medicina, y en definitiva, de la vida misma; muchas de ellas protagonizadas por personajes patéticos, y con la presencia constante de elementos como el mar, la oscuridad, la luna o el sol, que nos recuerdan que vivimos bajo una inmensa voluntad exterior. Nacho pertenece a esa estirpe de artistas que no temen lo políticamente incorrecto.

Nacho publicó en 2006 su primer libro de relatos, poemas y monólogos titulado Política de hechos consumados (Limbo Starr). Como actor ha participado en el corto de Elena Gómez Mas que a mi suerte a estrenarse este año.

Discografía seleccionada: Actos inexplicables, Cajas de música difíciles de parar, Canciones desde palacio, Desaparezca aquí y Esto no es una salida, todos editados en Limbo Starr.

ENTREVISTA “EL COMERCIO DIGITAL. (CHRISTINA ROSENVINGE, CANTANTE)

«Nacho y yo hemos ido por caminos diferentes pero tenemos las mismas raíces»

Del binomio musical entre ella y Nacho Vegas ha nacido 'Verano fatal', un disco de siete temas llenos de química, complicidad y espontaneidad que se han transformado en un gira de conciertos que esta noche pasa por la Sala Albéniz (24 horas). Christina Rosenvinge habla de su pasado y de su futuro, pero sobre todo incide en su presente, en esa «mezcla de personalidades» complementada con «raíces musicales y literarias comunes» que le une al asturiano en el escenario. Anoche en Valladolid y con el 'no hay localidades' colgado dos días seguidos.

-Sus conciertos están funcionando muy bien. ¿Sorprendidos o superados por esa respuesta popular?

-Estamos agradablemente sorprendidos con la afluencia del publico, pero no superados, podemos con esto y con más (risas).

-El disco 'Verano fatal', pese a que se grabó en un par de semanas, tiene una historia detrás. ¿Dónde empezó todo?

-En 2001, Nacho acababa de sacar su primer disco y yo en Nueva York. El había oído algo que yo estaba haciendo en ese momento y que le había gustado. Entonces me escribió para decirme que quería colaborar conmigo y esa fue la primera toma de contacto que tuvimos.

-¿Y luego?

-No nos conocimos personalmente hasta 2003. Fue en el Primavera Sound, cuando los dos estábamos actuando y a partir de ahí se formó una amistad. Nos veíamos el uno al otro cuando íbamos a Madrid hasta que el invierno pasado el disco empezó a tomar forma y surgieron algunas ideas de las canciones que luego hemos hecho. Entonces, Rockdelux nos propuso hacer una gira juntos, y cuando nos juntamos para ensayar, decidimos que lo que nos apetecía de verdad era hacer temas nuevos.

-Llegan a Gijón, la casa de Nacho Vegas, pero también una ciudad en la que se gestó su colaboración en 'Verano fatal'.

-Esta música esta imbuida en el espíritu gijonés. De alguna manera, 'Verano fatal' es una canción que escribimos durante el mes de julio, en medio del festival de la tonada y las exhibiciones aéreas.

-En pleno ambiente festivo ustedes trabajando.

-Si, en esos días fue cuando nosotros estábamos viviendo el 'contraverano', todo el día metidos en el estudio mirando a ver si encontrábamos algún material precioso. Así fue como empezamos la grabación.

-¿Realmente cada uno ha tomado una parte del otro?
-Hemos hecho de todo en este disco. Hay canciones escritas a medias y otras que han surgido, por ejemplo, de una idea de Nacho y luego yo le puesto encima un poema y una melodía. Otra está escrita de arriba a abajo por él, tomándome a mí como personaje, e incluso yo escribí un tema pensando en que él lo cantara después.

-¿Qué queda de aquella Cristina que 'iba en un coche' o de la que cantaba 'dile a papá que me voy de la ciudad'?

-Para mí en este disco está todo lo que he sido, desde Cristina y Los Subterráneos hasta Álex y Cristina. No sería yo misma ahora si no hubiera vivido aquella época.

-Hay una canción que se titula 'Que nos parta un rayo' y en 'Me he perdido' Vegas canta «hice chas y aparecí a tu lado». ¿De quién fue la idea?

- (Risas). Eso fue idea suya, lo de meter «chas a tu lado» y «que nos parta un rayo», dos temas que aluden a dos canciones mías.

-¿Cómo ve a Nacho Vegas?

-Para mí es alguien con el que desde el primer momento me he entendido muy bien, porque tenemos las mismas raíces musicales y literarias, pese a que hemos ido por caminos distintos y somos de generaciones diferentes.

-¿Tiene segunda parte esta pareja musical que forman?

-No nos lo planteamos ahora mismo, puede ser que sí o que no.

-Para alguien que no lo haya oído, ¿a qué suena su trabajo?

-Si tuviera que ponerle una etiqueta no sé cual sería.

Dos personalidades

-¿Con qué temas se siente más identificada?

-La parte del disco que más me gusta son las canciones que hemos hecho a medias: 'Verano Fatal' y 'Humo'. Son mis favoritas, porque suponen una mezcla de dos personalidades y no las hemos escrito cada uno por su cuenta. Ha salido algo relamente nuevo que no es ni Nacho Vegas ni Christina Rosenvinge.

-¿Espontáneo es un calificativo que se ajusta a este trabajo?

-Es espontáneo por necesidad, porque el disco se hizo rápido y no hubo tiempo para segundas ideas. Lo primero que se nos ocurrió está ahí, pero creo que eso es algo que juega a nuestro favor en este caso, porque tiene una energía muy fresca, es un disco muy crudo y si lo hubiéramos sofisticado demasiado no habría funcionado igual.

-Volviendo a su forma de entender la música, ¿en qué ha cambiado?

-En toda mi carrera he ido superponiendo cosas y aprendiendo, pero todo lo que estaba antes no se ha ido. Sobre todo, he aprendido cosas que antes no sabía.

-Antes de empezar con Nacho había concluido una etapa con su 'trilogía inglesa'. ¿Hacia donde pone sus miras?

-El disco en el que trabajo ahora conecta más con mi etapa anterior, son canciones más sencillas, más luminosas y en las que prácticamente todo está en español.

-Por último, dígame que es lo que ofrecerán esta noche al público.

-Cantamos todos los temas que hay en el disco y, además, yo he escogido canciones suyas y el mías que nos gusta tocar o simplemente escuchar.